1. Naturaleza, cultura: José Luis Escalona. Enero 7, 2025
En esta sesión revisaremos diversas aproximaciones a la distinción entre lo natural y lo transformado. Hablaremos del problema de lo humano definido por la cultura o la sociedad, y revisaremos la crítica de Latour a lo puro, así como el replanteamiento de Grosz acerca de la naturaleza de la cultura. ¿Somos naturaleza/ o cultura y sociedad/ o híbridos? ¿Podemos pensar la naturaleza no como una condición limitante o un constreñimiento de la cultura, el lado activo y modificante de la relación? ¿Podrían las fuerzas creativa surgir de la naturaleza? ¿Es la cultura, por el contrario, el constreñimiento de esas fuerzas vitales?
Guía de preguntas para lectura
¿Qué importancia tiene la distinción entre naturaleza y cultura en nuestro entendimiento de qué es la antropología? ¿Los animales son capaces de hacer cultura? ¿La naturaleza produce arte? ¿Es la estética un componente universal de la condición humana?
GROSZ
¿Qué diferencia apunta Grosz entre, por un lado, las explicaciones sociobiológicas y, por otro lado, su propuesta de que la naturaleza (compuesta de lo biológico y lo material, con sistemas orgánicos e inorgánicos) no es un límite, sino lo que hace posible la vida social y cultural? ¿Qué importancia tienen el tiempo, el movimiento y el cambio (lo emergente, lo derivado, el exceso, la diferencia, el irresistible impulso orgánico y material por el futuro, dice Grosz) en su idea de lo que es la cultura? ¿Qué es la represión? ¿Qué son el naturalismo y el construccionismo? ¿Qué es la fuerza del exterior (the force of the outside) y en qué consisten las tres características – el impulso del futuro, la diferenciación o variación, la provocación de la diferencia sexual- con las que la cultura negocia? ¿Por qué propone que la cultura puede ser entendida como intentos de reducir y organizar las provocaciones de la naturaleza, que pueden terminar aumentando la complejidad?
¿Qué importancia tienen las nociones de Bergson (duración, virtualidad, futuro, diferencia, devenir) y Deleuze en la propuesta de Grosz? ¿Qué relación hay en Bergson entre materia e imagen, animado e inanimado, percepción y memoria, pasado y presente, duración y espacialidad, según Grosz? ¿Qué es la vida según Bergson? ¿Qué es el cerebro, el sistema nervioso? ¿Por qué Bergson habla de dos tipos de memoria?
¿La pregunta de Grosz al final del capítulo 3 (p. 52) podría provocarnos a escribir un ensayo (a crear un artefacto cultural)?
I want to end this chapter with a question, which I hope may act as its own provocation or incitement: if nature is dynamic and active, if it is not alien to culture but is the ground which makes the cultural logically and historically possible, then what would a new conception of culture, one which refuses to sever it from nature, look like? What would its intractable or irresistible forces look like? What limits and modes of creativity does the cultural have over and with the natural? What would the study of culture, cultural studies, look like if nature was regarded as framework and provocation of culture rather than its retardation? Productive and inventive answers to these questions may serve to give new life to the study of culture in the twenty-first century”.
LATOUR
¿Qué le dice a Latour la lectura del diario (la oración del ser moderno) sobre la naturaleza y la cultura? ¿Por qué prefiere Latour las nociones de RED y TRADUCCIÓN, en vez de sistema, estructura o complejidad? ¿Por qué habla de una forma distinta de entender la retórica, la estrategia textual, la semiótica, el discurso, la escenificación, la escritura, el texto? ¿Qué hacen los analistas con esas redes que tejen nuestro mundo, esos nudos gordianos – o por qué nuestra vida intelectual está mal hecha? ¿Por qué habla de una crisis de la crítica? ¿Por qué cuestiona la manera de separar lo real, lo social y lo narrado, como si fueran estancos separados? ¿Es posible, según Latour, hacer una antropología del mundo moderno – y en qué condiciones sería posible? ¿Qué prácticas designa la palabra “moderno”? ¿Si nunca fuimos modernos, ue implica ello para repensar nuestras relaciones con las otras naturalezas-culturas?
Bibliogrfía
Grosz, Elizabeth 2005. Chapter 3: the nature of culture; Chapter 6: Deleuze, Bergson, and the Virtual. In Time Travels. Feminism, Nature, Power. Sydney: Allen & Unwin, 43-52, 93-111.
Latour, Bruno 2007, Crisis, en Nunca fuimos modernos. Buenos Aires, Siglo XX, 13-30
Vínculo al DRIVE: https://drive.google.com/drive/folders/1OywwMCYiuGMPCL8BSiq_Q3H1-Q9NxXNz?usp=drive_link

Marcos Comentario 1
ResponderEliminarDespués de la discusión en clase y las lecturas de Grosz y Latour, me quedo reflexionando sobre qué tan importante es realmente delimitar una separación entre naturaleza y cultura, y de ser así, dónde marcar la diferencia. Pareciera que esta es una de las preguntas que nos ha perseguido en la antropología desde principios del campo y que, en vez de aproximarnos a resolverla, la complejizamos cada vez más. Por la mayor parte estoy de acuerdo con Grosz cuando nos dice que el asunto no es tan simple como decir que la naturaleza contiene a la cultura, sino que es más útil conceptualizar a la naturaleza como un catalizador de cambios en la cultura. Pienso que no es excluyente decir que la cultura es una extensión de la naturaleza, que la naturaleza es también forjada por la cultura, y que al mismo tiempo ambos fenómenos son construcciones sociales y categorías que como humanos y científicos sociales hemos usado para describir nuestro entorno. Me parece que más que usar estos términos estáticos necesitamos pensar más en términos de híbridos multifacéticos, como nos dice Latour.
Un aspecto de esta hibridez, como se mencionó en la clase, es la enfermedad, ya que de muchas maneras es natural y también afecta a los demás seres vivos. Sin embargo, las maneras en las que nos enfrentamos a ésta, nos (re)organizamos socialmente por ellas, o incluso ensanchamos el caos de la enfermedad (y posibilidad de ella) promoviendo condiciones para el surgimiento de nuevos patógenos son, hasta donde sé, estrictamente humanas. Quizás el uso de medicamento no sea tan particular a nuestra especie ahora que sabemos que algunas hormigas cultivan hongos antibióticos para tratar a sus heridos y enfermos. Sin embargo, como nos dice Rob Wallace, a través de nuestro sistema alimentario crecientemente industrializado, globalizado y centralizado, el mal uso de antibióticos, y la globalización que nos interconecta cada vez más, nos estamos hundiendo en el caos de la eminente enfermedad, particularmente una que no podamos tratar. Ya lo vivimos con la pandemia de COVID, con los cientos de brotes de por contaminaciones en procesadoras de alimentos, y las bacterias multirresistentes surgiendo de hospitales. Por si cavar nuestra propia tumba al crear las condiciones ideales para el surgimiento de nuevas epidemias fuera poco, los humanos también hemos formado sistemas de atención a estas enfermedades en las que las élites lucran de las enfermedades, trayendo otras consecuencias, como la crisis por opioides o la desesperación al no recibir atención médica que no le dejó opción a Luigi Mangione. Hasta donde sé, los humanos somos la única especie que por la avaricia de unos se ha creado un caos para el resto, y mientras que muchos tratan de salir del caos, otros nos adentran cada vez más en él. De esta manera, la naturaleza y cultura se entrelazan, se catalizan, y se contienen, promoviendo el caos global que no sólo nos va a terminar como especie, sino posiblemente se lleve al resto del mundo consigo.
Sería interesante revisar otros ángulos de los híbridos, tanto en la obra de Bruno Latour como en otros autores, que hablan por ejemplo de cyborgs (Donnah Haraway: A Cyborg Manifesto, in Simians, Cyborgs and Women: The Reinvention of Nature. New York; Routledge, 1991), o de la modernidad y la hibridación (Néstor García Canclini: Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. México, CONACULTA/Grijalbo). Hay comentarios interesantes al tema desde la lectura de Latour, de Grosz y de Silvia Federici en videos que agrego en esta entrada. Saludos
ResponderEliminarEsta clase me dejo pensando en la idea de modernidad como una ruptura con la visión integral del mundo y en los señalamientos de Grosz en torno a la cultura como un tipo organización de las fuerzas vitales. Pienso en la historia misma de nuestra disciplina, la cual ha surgido del afán por definir la(s) cultura(s), por clasificarla(s), delimitarla(s) y diferenciarla(s) de lo que no es propiamente humano. La importancia de identificar aquellos procesos de purificación modernos como este radica en que, después de todo, éstos no logran ocultar o controlar el carácter híbrido que subyace del tejido de relaciones que crea el mundo.
ResponderEliminarLos intentos por entender las multiples prácticas con que damos formas al caos que nos rodea, puede reflejarse en los actuales debates dentro de la antropología que, como Latour, intentan producir un conocimiento consciente de aquellas fuerzas vitales que nos atraviesan y buscamos comprender.
De igual forma, los señalamientos de Grosz sobre la naturaleza como condición de posibilidad de cultura, me hecho pensar en lo que nos mueve hacia la indeterminación, la creatividad y la emergencia. Si la cultura puede ser concebida como una expresión de la vida que se desarrolla en relación creativa con las fuerzas materiales y vitales que la atraviesan, si estos procesos, como la vida, se encuentran abiertos e indeterminados ¿Podría pensarse al arte como una práctica y medio de experimentación de aquellas formas de existencia en el caos? Siguiendo a Bergson y Deleuze, lejos de ser una mera representación del mundo ¿Podría el arte ser un proceso que canaliza y actualiza las potencialidades de lo virtual, operando en la frontera entre la naturaleza y la cultura?
Pensando en las fronteras, quizás, y al igual que los planteamientos de Néstor García Canclini para el estudio del arte culto y el arte popular, sería más fructífero alejarnos de las preocupaciones sanitarias por distinguir lo puro o lo contaminado, para pasar a atender a sus cruces. De esta forma, antes de enfocarnos en si la cultura (o el arte) son dados por la naturaleza o si la naturaleza es una construcción ontológica propia de la modernidad, podría ser mejor reconciliarnos con sus convergencias, indeterminaciones, colaboraciones, simultaneidades, así como sus efectos catalizadores. Me quedo con la invitación de Latour de “ofrecer una bella red sociotécnica o bellas traducciones” y con la apuesta Grosz por una interpretación diferente de cultura (y el arte) más abierta, productiva y apoyada en sus vínculos.
Ubicando un poco la dicotomía naturaleza/sociedad en los debates antropológicos, recordaba a Kroeber y la idea de lo “superorgánico”, esta noción la cual sugiere que la cultura -y la sociedad -es superior a lo orgánico, es decir, que trasciende los procesos biológicos y que tiene una existencia propia por lo cual se puede explicar por sí misma; sin embargo, revisando las propuestas tanto de Latour como de Grosz podemos pensar ahora que no necesariamente es así. Tal como se pensaba y de acuerdo con Grosz, la cultura ha sido definida como aquello que se construye colectivamente y la naturaleza ha sido pensada como inmóvil y pasiva sin capacidad de poder interferir en los procesos sociales; no obstante, es importante comprender que lo biológico no condiciona la vida social ni cultural y la naturaleza no puede pensarse como el contenedor en el que se deposita la cultura; ambos, lo cultural y lo natural, son elementos compatibles y no excluyentes. Esa dualidad de la que hablamos es lo que permite la formación de lo que Latour denomina híbridos, una fusión de elementos naturales y culturales, humanos y no humanos, de la cual pareciera que no podemos escapar; es interesante aquí la crítica que hace sobre cómo la modernidad promueve una separación entre naturaleza y cultura cuando en realidad -desde su postura- permitió la creación de híbridos. Pensando en ello recordé a Donna Haraway y su crítica hacia los dualismos y las dicotomías tradicionales (naturaleza/cultura, mente/cuerpo) al presentar la noción del cyborg, una mezcla entre lo humano y lo tecnológico desafiando la idea de pureza e identidades fijas.
ResponderEliminarEn el mismo sentido de la reflexión, pienso que sería bueno considerar que si compartimos el espacio -social si se quiere decir-, difícilmente vamos a lograr desprendernos o posicionarnos de/entre una categoría u otra, es decir, querer afirmar si somos biológicos o culturales porque eso implica continuar con las clasificaciones tradicionales que nos estarían limitando la posibilidad de trascender nuestra propia existencia. Lo pienso también en términos de las disciplinas académicas dado que actualmente los estudios realizados en ciencias sociales cada vez se apoyan más de otras áreas de conocimiento como las ciencias naturales y aunque no niego que siga habiendo luchas de poder aún en los estudios transdisciplinarios, considero que la riqueza de los conocimientos aportados y generados puede ser más amplia.
Con todo esto vuelvo a una de las preguntas que se plantearon en clase: como seres humanos ¿qué es lo que nos vuelve especiales? Y por otro lado sugiriendo una reinterpretación de la cultura me cuestiono ¿qué tan pertinente es el concepto de cultura para los estudios antropológicos hoy en día?