3. El ambiente y lo sensorial, o el sistema nervioso: José Luis Escalona, Enero 14, 2025

2024, Después de la tarde

En esta sesión exploraremos dos textos de perspectivas muy contrastantes, Por un lado está la etnografía sensorial propuesta por Sarah Pink, enfocada en el ambiente multisensorial y su relevancia en la interacción humana. Por otro lado, está la perspectiva de Michael Taussig sobre el color, como animal y magia primitiva, que nos reta a hacer una etnografía centrada en la fuerza de este ser fluido, mientras nos ofrece destellos de una antroología del color en el mundo industrial y químico, de producción de mercancías coloridas y de distinciones coloniales entre el los seres coloridos y aquellos aparentemente formales y fríos a lo colorido.

En general, se trata de dos respuestas a la cuestión de hasta dónde aspectos de las cosas y del ambiente son relevantes en la interacción y en la sensación del mundo. 

Guía de preguntas para lectura

Sarah Pink

¿No existe ya en la etnografía un enfoque implícito en lo sensorial? ¿Qué implica entonces una etnografía sensorial como una apuesta distinta en las formas de trabajo etnográfico? ¿Qué implicaciones tiene el considerar los espacios como ambientes multisensoriales? ¿Cómo influye eso en la forma de desplegar el trabajo etnográfico, como reflexividad, como etnografía del conocimiento – embodied knowing? ¿Cómo podría influir esto en el producto, es decir, en la etnografía como resultado? ¿Cómo eso significa un distanciamiento de la etnografía verbo-centrica o del privilegio de lo visual y en general en la jerarquía de los sentidos? ¿Cómo se acerca y distancia de la perspectiva de “writing culture” y de los estudios de embodiment? ¿Cómo sería una geografía de los sentidos? ¿Cómo aportaría una etnografía de los sentidos al estudio de la interacción social y de la práctica artística? 

Michael Taussig

¿Qué nos dice el color de nuestra historia global, por ejemplo, de las diferenciaciones entre poblaciones y las jerarquías entre personas y sociedades, de la historia de las tecnologías y la química, de la producción de mercancías y del capitalismo? ¿Podemos hablar de una historia de los sentidos y de formas de controlarlos, y del color como una experiencia vital que escapa esos controles? ¿Por qué el color (como el calor, algo vivo, como un animal, la sensación del color como algo que atrae y causa repulsión, como magia primitiva, fluido como el agua, engaño y autenticidad, caminante como flaneur, substancia poliforme, luz y sombra) significa un problema específico para la experiencia humana, para la cultura burguesa occidental y, por ello, para la etnografía? ¿Como tomar un punto de vista centrado en el mundo y no en el sujeto, como hacer aparecer el inconsciente corporal o the bodily unconscious? ¿Por qué hablar del color como el exceso que hace a las cosas cobrar vida? ¿Cómo se expresa eso en la producción de mercancías? ¿Por qué preguntar por el color de lo sagrado, con la magia del color en la visión de infante más que con la noción de lo sagrado de la religión, lo maravilloso en el surrealismo? ¿Qué hay del ritmo de los colores y los ciclos de luz de día y del año? ¿Y de la substancia polimorfa mágica de los chamanes de Sudamérica – el maná de Mauss? ¿Qué nos dice de los colores naturales y los artificiales, de los nombres de los colores y de una segunda naturaleza? 

Bibliografía

Pink, Sarah, 2009, Situating Sensory Ethnography: From Academia to Intervention. In Doing Sensory Ethnography. London, SAGE Publications, 7-23, DOI: http://dx.doi.org/10.4135/9781446249383.n2

Taussig, Michael 2006, What Color Is the Sacred? Critical Inquiry, Vol. 33, No. 1 (Autumn 2006), pp. 28-51

Otros recursos



Comentarios

  1. Marcos – Comentario III
    La pregunta de Emilia sobre si existe tal cosa como una sensación pura me dejó reflexionando. De cierta manera nos regresa a la discusión de la primera sesión sobre cómo y dónde marcar la diferencia entre cultura y naturaleza. ¿Cómo podemos tener sensaciones puras, originales, naturales, siendo seres culturales, altamente formados e influenciados por la cultura? Por un lado, están los instintos, particularmente que tenemos como infancias, como el reconocer a nuestras madres por su olor, retirar rápidamente alguna extremidad al sentir dolor o quemadura, o la reacción de lucha o huida que sentimos al enfrentar peligro. Podríamos argumentar que estas son sensaciones puras, porque son decisiones que toma nuestro cuerpo de inmediato sin pensarlas.
    Sin embargo, tenemos la suerte de tener una médica como compañera de clase, quién entiende de manera profunda cómo funciona el cuerpo humano. Malvina nos comentó que, al menos desde la medicina, toda sensación es primero captada por sensores, transmitida por el sistema nervioso, e interpretada por el cerebro. Es decir, que ninguna sensación física, como con el ejemplo de la quemadura es realmente pura, porque, por más rápido que sea el reflejo, tiene que ser recibido y analizado por el sistema nervioso periférico y central. Leyendo rápidamente sobre el sistema nervioso, recordé que también tenemos un sistema nervioso autónomo que se encarga de respiración, digestión, metabolismo y otras cosas que hacen nuestros cuerpos sin pensarlo. Me pongo a pensar sobre cómo, hasta con este sistema autónomo, cuando pensamos en respirar dejamos de poder hacerlo en automático, y tenemos que respirar conscientemente hasta que nos distraemos y pensamos en otra cosa. ¿Podría, entonces, la respiración ser una sensación pura, siempre y cuando no la pensemos? También podríamos argumentar que el hecho de ser interpretado por el cerebro no necesariamente le quite lo puro a algo, ya que es probable que la línea que distingue la cultura de la naturaleza atraviese nuestros cerebros.
    Unos cuantos ejemplos más de sensaciones posiblemente puras que podríamos discutir y argumentar en su favor o contra, se me ocurre que pueden ser el hambre, la saciedad, diferentes tipos de dolor o incomodidad, quizás la depresión o el miedo. Emilia proponía la meditación, y pienso que puede que ser una sensación pura, pero al mismo tiempo, los monjes budistas que la practican lo hacen con intención religiosa y de superación. ¿Será la meditación una práctica pura dependiendo de la intención? ¿O se convertirá en una en el momento que se alcance la iluminación del nirvana?
    Por último, retomando la discusión sobre los colores, ¿podrá ser la sensación que nos provoca cada color una sensación pura? Esto podría explicar el fenómeno descrito por Berlin sobre el orden en el que nombramos los colores.

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  2. Si una persona nace sorda y ciega…¿en qué lenguaje piensa?, ¿pensamos sólo con las palabras, con imágenes? Carentes de la vista y el oído, ¿pensamos con texturas, con formas, con sabores?, ¿cómo se estructura el pensamiento desde las experiencias sensoriales? Conocí la historia de Hellen Keler mientras estudiaba Pedagogía en la universidad, su ejemplo suele usarse para pensar muchos aspectos del proceso de enseñanza aprendizaje en educación especial, pero también para pensar los vínculos entre aprendices y maestrxs, para pensar qué motivaciones hay detrás del deseo de aprender, etc. Siempre me resultó inquietante su historia, una persona sorda y ciega desde el año y medio de vida, que no hablaba, que prácticamente no se comunicaba, según dicen (dudo fuertemente de esa afirmación). Hasta que cerca de los 7 años una maestra comienza a enseñarle a comunicarse, a escribir y a leer mediante sus manos, “deletreando” palabras en sus manos; le enseña a hablar (¿habrá tenido recuerdos de cómo era su voz y la de otros durante su primer año y medio de vida?) mediante formas de captar las vibraciones, los flujos de aire, los movimientos de los labios…pero hasta ese momento, las cosas del mundo que la rodeaban, ¿cómo existían para ella y para su pensamiento?, ¿cómo es la existencia de las "cosas sin nombre"?¿se vuelven “cosas” solo al nombrarlas?, ¿cómo se elabora el mundo simbólico en relación al entorno habitado, cómo se piensa e interpreta el mundo durante esa etapa de crecimiento sin lenguaje hablado, oído, sin imágenes visuales?, ¿qué habrá quedado construido en la memoria de su primer año de vida y cómo habrá sido reelaborado en los siguientes años?

    https://youtu.be/69mx05GwsAo?si=3bW4FUWeDPyR2q5q

    https://youtu.be/KLqyKeMQfmY?si=YYKJe9ypcJl67I7H

    Miraba estos pequeños videos y al mirar este último, pensaba:

    https://youtu.be/vVn8stnjXO8?si=rwj7ylJIi3ZQ5l-z

    ¿puede el color distinguirse por el tacto? Si es que hay cierta conexión vital con el color, si este tiene una fuerza tal que nos habilitaría a pensarlo como algo vivo, activo, como animal, ¿podría el color imponerse desde esa potencia a la capacidad de ver, podría impactarnos sensorialmente más allá de la vista?

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  4. Reflexionando acerca de la propuesta de la etnografía sensorial considero que es interesante por la apertura que tiene a explorar distintas formas de poder captar las experiencias y vivencias de los sujetos con los que estamos trabajando; no es sólo una forma de estar en el campo, implica enfrentarse a desafíos. A partir de las discusiones generadas en clase y por los planteamientos de Sarah Pink identifico que hay dos posicionamientos: uno en donde la etnografía ya implica lo sensorial y otro en el que se hace un llamado a repensarla considerando lo sensorial como si esto no fuese parte de ella. A partir de ello me surgen algunas dudas un poco metodológicas: ¿Cuánto tiempo realmente se necesitaría para poder realizar una etnografía de lo sensorial y qué tanta sensibilidad se requiere para poder lograrlo? ¿Hay una frontera perceptible entre una etnografía "convencional" y una etnografía sensorial? ¿Cómo sabremos que pasamos de una a otra? ¿Sería posible combinarlas o una forma parte de la otra? ¿qué implica apostarle a la etnografía sensorial? Y a su vez pensando en todo ello, ¿la etnografía sensorial es para todos, o sólo para aquellos que pueden desarrollar una sensibilidad más fina con lo que los rodea? Sobre esta última pregunta mi respuesta sería que lo sensorial no es para todos, o que al menos requiere ejercitarse para poder sumergirse en el mundo de las sensaciones.
    De la misma forma continuamos conversando sobre el color y los colores, sobre cómo la noción del color va más allá de lo que nuestros ojos perciben y se vuelve una experiencia que involucra no sólo el sentido de la vista sino que también el cuerpo completo, se vuelve corporal. Platicamos sobre varios ejemplos pero yo me quedé pensando en el racismo, pienso que los colores también se vuelven marcadores que propician este tipo de acciones que, hasta cierto punto, a mí me parecen absurdas.
    Por último, me parece sumamente interesante desde la antropología estar explorando aspectos tan subjetivos. Recuerdo claramente que en mi formación como socióloga los profesores nos decían que no había cabida para lo subjetivo en nuestras investigaciones, que cuanto más objetivos pudiéramos ser, más era la confiabilidad de nuestros resultados. Ahora comprendo por qué Pink menciona que rara vez los sociólogos han estudiado los sentidos.

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  5. A propósito de los colores:
    https://www.youtube.com/watch?v=2EntxPIULUI

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  6. Pensándonos como complejos sensoriales, pero también como productores simbólicos, me quedo con el estimulante debate en torno al rol de la familiaridad y la experiencia para construir de percepciones (proceso mental asignado) a partir de sensaciones (estímulo primero). Retomo las preguntas que sugerí en clase ¿Puede existir una sensación pura o siempre se encuentra mediada por el signo? ¿Una sensación producida en la inmediatez del presente puede conseguir no intelectualizarse? Teniendo en cuenta el carácter verbocentrico de nuestra sociedad me pregunto ¿Cómo comunicar a otrxs la experiencia de una sensación si en el momento que la nombramos es modificada por el discurso mediado socialmente? ¿Cómo es posible nombrar esta distinción (sensación/percepción) si en la experiencia no podrían si quiera escindirse?
    Las experiencias desarrolladas por las etnografías sensoriales (y, por todas las etnografías más bien, ya que las mayorías de estas involucran experiencias sensoriales, perceptivas y estéticas) ponen de manifiesto estas preguntas, sobre todo en el problema vinculado a la traducción. La imposibilidad de comprender por completo la experiencia de otrx, así como las limitaciones para transmitir nuestras propias sensaciones/percepciones, pienso, pueden resolverse si abandonamos toda pretensión de objetividad y comprendemos que, como antropologxs, nuestra interpretación siempre será simultáneamente empática, racional, sensorial y emotiva. En este punto, pienso en las potencialidades del arte para la etnografía sensorial, no solo para estimular y ampliar las dimensiones de nuestro conocimiento y su transmisión, sino también para transmitir experiencias sensoriales de forma más directa o menos codificada, lo que podría desafiar las mediaciones lingüísticas.
    Por último, estos debates me hicieron pensar en las mediaciones entre lo individual, lo colectivo y el entorno para la comprensión de los procesos que median experiencia estética. Volvemos a la pregunta sobre si la cultura en la modernidad, como plantea Grosz, es restrictiva, o si, por el contrario, podemos avanzar sobre sus productividades y vínculos. Más que restricción, pienso, la cultura se reconfigura dinámicamente en las intensas interacciones individuo-sociedad-entorno. En este punto, la propuesta de Taussig resulta sugerente: el color como animal es una fuerza vital que, aunque en apariencia pueda ser domesticada por sistemas de producción y mercado, conserva un potencial de afecto y desborde. Sobre los usos sociales del color, sus ordenamientos y las formas de su control en la modernidad, me fue inevitable pensar en el ejemplo de los colores patentados:
    https://tecnopatent.com/colores-color-registro-marcas-copyright-propiedad-industrial/

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