9. Objetos científicos: Omar López. Febrero 4, 2025
Los inventos de Leonardo Da Vinci
En esta sesión hablaremos de la formación de objetos científicos y de disciplinas específicas en torno a ellos, en particular desde la perspectiva de Foucault y su enfoque en los regímenes de discurso. Se complejizará con un texto que habla de objetos de frontera, que asumen distintos significados en la interacción.
Guía de preguntas para lectura
Foucault:
¿Por qué los discursos estructuran y mantienen ciertas regularidades? ¿qué determina lo se puede decir, pensar o saber, en un momento en específico?, ¿Cuál es la importancia que guardan las formaciones discursivas?, ¿Cómo intervienen las formaciones discursivas en la formación de los objetos? ¿Por qué los discursos no son caóticos?, ¿Por qué Foucault señala que es importante central el análisis arqueológico del saber, en las condiciones de posibilidad?
Star – Griesemer:
¿En dónde radica la importancia de los objetos frontera?, ¿qué papel desarrollaron los objetos frontera en creación del museo de MVZ de Berkeley? ¿A través de que elemento las comunidades científicas que colaboraron en el desarrollo del museo, negociaron los objetivos, roles y prácticas de colaboración?, ¿dónde reside la importancia del concepto de ecología institucional que proponen los autores?
Foucault, Michel, 2010, Las regularidades discursivas. En La arqueología del saber. México, Siglo XXI, 31-102.
Star, Susan Leigh and James R. Griesemer 1989, Institutional Ecology, 'Translations' and Boundary Objects: Amateurs and Professionals in Berkeley's Museum of Vertebrate Zoology, 1907-39. Social Studies of Science, Vol. 19, No. 3 (Aug., 1989), pp. 387-420

Partes de la clase de hoy me resonaron mucho con Dahomey, una pelicula que vi la semana pasada sobre museos, de/colonialismo, agencia de los objetos, y el discurso y verdades que construimos alrededor de historias inciertas.
ResponderEliminarhttps://www.youtube.com/watch?v=FxCoBSkv3x8&ab_channel=enFilmin
Recién terminó de ver Dahomey. Excelente peli-documetal. Me parece que es provocadora y abre mil debates posibles. Es profunda también: sal en las heridas. Los sentimientos de ese Béhazim maravilloso de madera.
EliminarMe hizo pensar en los museos de antropología en particular. Si no son acaso una materialización algo obscena del saqueo y la expoliación de unos sobre otros. Casi siempre los mismos unos sobre los otros mismos de siempre. No es para demonizar a los museos de antropología ni nuestro gusto por ellos. Aunque no pueda pensarlos por fuera de la idea de saqueo, robo y despojo, me gustan, lo admito (también me gustaron los zoológicos, tan o más éticamente cuestionables). En fin. Pero es que más allá de lo fascinantes que resulten, pienso que no dejan, en definitiva, de ser artefactos que tienen y arrastran una intencionalidad que no logra desprenderse de su mensaje "civilizarorio" sostenido en el deseo de dominación humano de unos pueblos sobre otros. Más allá de lo maravilloso de los objetos que reúnen y cómo logran concentrar en ellos cierta fascinación por su modo de encarnan lo extraño, lo otro; por lo que en otro tiempo esos objetos significaron, por el paso del tiempo sobre ellos...hay más. ¿No hay solapadamente una declamación por el dominio de unos sobre otros? ¿Una declaración de superioridad "yo conservo, resguardo y valoro" más que sus legítimos dueños/creadores? ¿No hay una muestra de poder, de dominio, sobre el saber, sobre el conocimiento? Y pienso en los museos de antropología en particular porque en ellos "las obras" tienen otra raiz. Sus objetos no nacieron para estar allí, no es: "hago/junto obras para exponer en el museo". Es: "saqueo y robo con total descaro, en nombre de la ¿ciencia? y me quedo por siempre con lo robado y lo exhibo para mostrar cuan culta es mi nación, cuánto más valora la cultura de los pueblos a los que saqueé y expolié". No sé. Hay lindas ideas para discutir a partir del tramo final del documental, muchas, muchas.
También está muy interesante la descripción que hacen de los objetos. Cómo los nombran sosteniendo qué discursos: artefactos, cosas, tesoros, patrimonio, obras...Es interesante pensar el vínculo con los objetos, con ciertos objetos, la experiencia sensible de percibirlos o no cómo arte. O de preguntarse en ese caso puntual, de los supuestos 7000 objetos robados, ¿por qué el regreso de 26, por qué esos y no otros? ¿Cómo se negocia el valor de un objeto cuando la lucha también atañe a la memoria, al desarraigo, al saqueo, el despojo, lo sagrado, el valor artístico, simbólico, cultural?
Buena peli para cine debate.
Casa de piedra, Palenque...es interesante intentar hallar en los relatos y dibujos aquello que se construía como discurso a partir de construcciones, objetos, interpretaciones, posibilidades de dar orden a elementos y escenas que resultaban nuevas, y en la búsqueda por hilvanarlas en el entendimiento y los marcos discursivos de la época. Pero, intentando pensar con Foucault y con la propuesta de Omar, ¿cómo retomar hoy un estudio histórico que permita pensar la discontinuidad (umbrales, rupturas, cortes, mutaciones, transformaciones) de lo pensado y lo dicho en cada momento, de lo que resiste o se renueva hoy, de lo que quedó olvidado o perdido?, ¿cómo sacudir la quietud de las formas habituales de buscar continuidad?
ResponderEliminarIntenté recordar cómo fue para mí conocer ese lugar hace 15 años, cómo lo habré descrito para otros, qué habré contado. Tengo memoria frágil, no recuerdo nada de aquello. Pero sí recordé un gran libro: Las ciudades invisibles, de Italo Calvino. Una maravilla, un regalo para cualquier alma viajera.
Y pensaba justamente sobre la construcción en el tiempo de las ciudades como objeto posible de ser descrito, como objeto que aparece, que se vuelve nominable, que permite dar sustento a las teorías y fantasías (que, ¿no serán en algún punto lo mismo?) de aquellos primeros viajeros; cuánto de imaginación y de realidad habrá rondado sus relatos...claro, a Casa de Piedra se podía volver para corroborar esas series de descripciones, a buscar los objetos mencionados, a contrastar las imágenes con que habían viajado: no era el Marco Polo de Calvino, contándole sobre ciudades invisibles a un Kublar Kai que jamás saldría de su trono a conocerlas...sin embargo, algo de esa operación de construir la ciudad en el mismo acto de volverla relato, atraviesa ambos escenarios: porque los discursos no son la cosa misma, ni las palabras como tales (de nuevo Foucault), sino ese orden de enunciados posibles en cierto momento y contexto, atravesados por poderes, deseos, exclusiones, voces autorizadas, olvidos, silencios, quiebres, interrupciones, dispersiones...
Busqué de nuevo el libro. Volví a leerlo de una sola bocanada. Cada ciudad podría haber sido la Casa de Piedra contada por aquellos viajeros que regresaban con sus relatos y dibujos al “viejo” continente. Toda descripción podría ser Palenque desde la lengua y los ojos de quien cruza un océano. Las ciudades y el deseo, las ciudades y los signos, las ciudades y la memoria, las ciudades y los ojos, las ciudades y los muertos... así va ordenando Calvino las ciudades que, en ojos y lengua de un también imaginario Marco Polo, dibuja con su escritura (finalmente, ¡una colección de ciudades, clasificadas por la imaginación!).
La página del INAH dice sobre Palenque: “La zona arqueológica toma su nombre de la comunidad vecina fundada a finales del siglo XVI: Santo Domingo de Palenque. La última acepción, también de origen español, significa “Estacada” o “Empalizada”, que es una valla de madera que rodea un sitio para protegerlo. Es posible que los indígenas conservaran en la memoria la existencia de obras defensivas en la abandonada ciudad prehispánica. Por otra parte, que el topónimo provenga de la lengua chol, refiriéndose al arroyo Otulum que significa “casas fortificadas” que atraviesa la zona arqueológica. También se han empleado otros nombres para referirse al antiguo asentamiento: Na Chán “ciudad de las serpientes”, Ghochan “cabeza o capital de las culebras”, Nacan, Ototiun “casa de piedra” y Chocan “serpiente esculpida”, entre otros. Los habitantes locales le conocen con el nombre del riachuelo Otolum, cuyo significado alterno es “lugar de las piedras caídas”. Xhembobel-Moyos, nombre de un pueblo inmediato, fue en una época también usado para designar las ruinas”.
Sí. Cualquiera de esos nombres podría dar vida a una de las tantas ciudades invisibles de los relatos de Calvino.
Partiendo de un ejemplo específico de objeto científico como lo es la zona arqueológica de Palenque, discutimos sobre los discursos -desde las ideas de Foucault- que rodean a dichos objetos pensando en su efecto científico, es decir, en la capacidad persuasiva que tiene el discurso para convencer sobre lo que plantea como "científico", esto claramente le otorga una legitimidad no sólo por el discurso en sí sino por quién lo dice. Esto me parece un punto muy importante porque muchas veces validamos los argumentos y los discursos en diferentes situaciones a veces más por quién lo dice que por lo que se dice, y esto nos remite a las preguntas: ¿Qué puede ser dicho? ¿Quién lo puede decir y por qué? ¿Qué se debe decir y qué no? Sobre esta última pregunta creo que tendríamos que hablar sobre el papel que juega la censura en los discursos: en realidad no todo lo que se dice puede ser siempre dicho, y lo que sí no tiene que ser necesariamente aceptado, es decir, puede decirse lo que está dentro de las reglas, pero ¿quién establece estas reglas? ¿En qué escenarios son válidas y en cuáles no? Me imagino que esto cambia dependiendo justamente desde nos situemos, pienso por ejemplo que las reglas de discurso que operan en una institución educativa no serían necesariamente las mismas que funcionen en un escenario político porque hay "algo" o "alguien" que les debe otorgar la legitimidad con que se enuncian.
ResponderEliminarPor otro lado es interesante la noción de los "objetos frontera" que plantean Star y Griesemer, estos objetos que no sólo son objetos en concreto sino también abstracciones cuyo significado es común a diferentes mundos sociales manteniendo una identidad que se vuelve flexible para ser entendido y usado dependiendo las necesidades específicas de dichos mundos. Así, estos objetos crean puentes que comunican a estos mundos y no se limitan sólo a uno sino que son múltiples. Me quedé pensando en una de las tipologías de objetos frontera que proponen estos autores, en el repertorio y más específicamente en las bibliotecas como un ejemplo de él porque justo tengo en casa libros de nuestra biblioteca los cuales no perdieron su sentido por el hecho de sacarlos de ese espacio y traerlos a casa, es decir, poseen y mantienen un significado en sí mismos que es compresible para los actores involucrados, en este caso los bibliotecarios y yo. Creo que estos objetos al compartir significado, "identidades", de alguna manera (aunque no sé si necesariamente) nos permiten ver relaciones de diferenciación pero al mismo tiempo de cooperación y de cómo nos coordinamos no sólo en espacio sino también en tiempo, permiten negociar y generar acuerdos entre quienes hacemos uso de ellos.
A propósito de lo anterior, en el siguiente enlace comparto un artículo en donde se hace una revisión sobre los objetos frontera justamente a partir de lo que plantean Star y Griesemer en el texto revisado en esta sesión:
https://journals.openedition.org/rac/18252